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Si tu nota del ROAC dice NO APTO, esto es para ti

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Ya has visto tu nota. Llevas días dandole vueltas. Quizá todavía sientes ese peso en el pecho cada vez que piensas en ello.

Te buscaste en las listas del ICAC. Y ahí estaba.

NO APTO.

Lo leíste varias veces. Buscaste algún error, alguna confusión. Pero no había error. Esas dos palabras estaban ahí, negras sobre blanco, y no iban a cambiar por mucho que las miraras.

Lo primero que sentiste fue frio. Como si alguien hubiera abierto una ventana en enero. Después vino el peso en el pecho. Y luego, poco a poco, todo lo demás: la rabia, la frustración, la vergüenza de tener que contarlo.

Se exactamente como te sientes. Porque yo estuve ahí. No una vez. Dos.

La primera vez me convencí de que había sido mala suerte. Las preguntas no eran las que esperaba. El Tribunal había corregido duro. La consolidación me había pillado un caso raro. Excusas. Todas las excusas que necesitaba para no mirarme a mí mismo. Pero no tenia excusas. El examen no era injusto. El Tribunal no me tenia manía. Las preguntas no eran imposibles. Otros aprobaban con las mismas condiciones.

El problema era yo. O más exactamente: el problema era mi forma de prepararme.

Tan pronto como me recompuse, después del tremendo suspenso, hice algo que no había hecho antes. Me senté con un papel en blanco y escribí, con toda la honestidad de la que fui capaz:

Por qué he suspendido?

No escribí «porque el examen es difícil» ni «porque no tuve suerte». Escribí la verdad:

Porque no dominaba consolidación y la evite durante la preparación.
Porque estudiaba lo que me gustaba y dejaba para «luego» lo que me costaba. Porque creía que con entender la teoría era suficiente.
Porque subestime lo que significan siete horas escribiendo a mano.

Fue incomodo escribir eso. Fue necesario.
El tercer intento lo prepare de forma completamente diferente.

Convertí consolidación en mi obsesión. Un mes entero. Todos los casos de convocatorias anteriores. Una vez, dos veces, las que hicieran falta hasta que salieran perfectos.

Hice casos de examen completos. Cronometrados. A mano. Sin consultar nada. Corregidos con la dureza con la que corregiría el Tribunal.

Practique escritura manual todas las noches durante semanas. Suena ridículo. Funciono. Mi mano aguanto las siete horas sin temblar.

Dormí ocho horas cada noche la semana del examen. Comí bien. Llegue descansado. Llegue preparado. Aunque con fiebre (mala suerte).

Cuando abrí la página de resultados por tercera vez, las manos me sudaban igual que la vez anterior. Pero esta vez, las dos palabras que vi fueron otras:

APTO.

Por qué te cuento esto?

Porque ahora mismo hay cientos de personas en España que acaban de ver un NO APTO en su pantalla. Sintiendo exactamente lo que yo sentí. Preguntándose si merece la pena seguir.

Y quiero que sepas algo que yo no sabia cuando suspendí:

El 61% de los aspirantes no aprobaron en la ultima convocatoria 2025, tampoco el 84% en la convocatoria anterior (2024).

No es un error. Más de la mitad de las personas que entraron en esa sala en diciembre salieron con un NO APTO. La inmensa mayoría de auditores que hoy firman informes no aprobaron a la primera. Muchos necesitaron dos intentos, tres, más.

El NO APTO no te define. Es un dato. Una información. Te dice que el método que usaste no funciono. No dice nada sobre tu capacidad, tu valía o tu futuro.

Ahora tienes una decisión que tomar.

Puedes hacer lo que hice yo la primera vez: buscar excusas, repetir el mismo método, esperar que «esta vez sea diferente». Ya sabes cómo termina esa historia.

O puedes hacer lo que hice la tercera vez: pararte, mirar con honestidad que fallo, y cambiarlo todo.

No es fácil. Requiere admitir que lo que hacías no funcionaba. Requiere soltar el ego y empezar de cero. Requiere trabajo de verdad, no el trabajo que te hace sentir productivo, pero no te acerca al aprobado.

Pero funciona.

Si estas leyendo esto con el NO APTO todavía quemándote en el pecho, te voy a pedir que hagas una cosa.

No decidas nada hoy. No abandones hoy. No te comprometas a nada hoy.

Date una semana para procesar. Para sentir la frustración. Para hablar con quien necesites hablar.

Pero después de esa semana, siéntate con un papel en blanco. Y escribe, con toda la honestidad de la que seas capaz:

Por qué he suspendido?

No lo que quieres creer. Lo que sabes que es verdad.

Esa respuesta es el primer paso hacia el APTO.

El examen de diciembre de 2026 esta a nueve meses. Es tiempo suficiente para cambiar todo. Para prepararse de verdad. Para convertir el NO APTO de hoy en una anécdota de tu historia de éxito.

Pero solo si decides que esto no termina aquí.

Solo si decides que la próxima vez que abras esa página, las palabras que vas a ver serán otras.

Adrian Serrano es auditor de cuentas (ROAC 23.593) y fundador de examenroac.com. Suspendió antes de aprobar. Hoy ayuda a otros a no cometer los mismos errores que cometió él.

Si acabas de suspender y quieres hablar sobre qué hacer ahora, escríbeme por LinkedIn. Sin compromiso. Sin intentar venderte nada. Solo una conversación entre alguien que paso por esto y alguien que esta pasando ahora.